Opinion

Fecha de publicación: Viernes, 30 de Marzo de 2018 Hora: 05:11:15

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Consideraría que se escucha lindo "Universidad de Cartagena" al final de un título profesional, porque ofrece un recuerdo de personajes destacados en la ciudad desde que se fundó en el año 1827.

Durante el siglo XIX, y a medida que avanzaba la construcción del Estado Colombiano, fue centro formativo del pensamiento político colombiano pues a ella asistían estudiantes de todas las regiones que terminaron desempeñando altos cargos públicos de representación nacional; entre ellos el cuatro veces presidente de la República y padre de la Constitución de 1886, Rafael Núñez Moledo. Por ejemplo, mi madre se graduó allí en Administración de Empresas y habla orgullosa mostrando sus recuerdos en fotos.

También refiere cómo se esforzó para pasar el examen de admisión y como logró ser la mejor de su clase.

(Ya veo de quién lo heredé). Recuerdo que pese a la educación que recibí en primaria y bachillerato, no logré pasar el examen de admisión en el año 2015 para estudiar la tan anhelada, engañosa y mal pagada Comunicación Social por obtener aproximadamente el puesto 65 de los 54 elegidos.

Si hubiese pasado ese examen, escribiría más seguido para éste Portal Web que ha dado que hablar durante los últimos días, ya que sería Periodista y no, no me encaja esa personalidad ahora.

Con mucho respeto a mis lectores, no me veo sin estar en quinto semestre de Ingeniería de Sistemas y sin hablar inglés.

Apenas supe que no pasé, no perdí el tiempo y gestioné una beca llamada "Fondo Bicentenario" que otorga el distrito a los que su puntaje del ICFES y SISBEN, son considerables. Recuerdo con mucha nostalgia y sarcasmo, el día de los resultados.

Ese día me pasaban por mi cabeza las que tuve que hacer para conseguir los más de $100.000 pesos que costaba el "PIN" para hacer el examen.

Imagínese usted ver a 400 estudiantes aproximadamente (cifra optimista y puede considerarse razonable para describir todos salones llenos de estudiantes en la sede San Pablo en Zaragocilla), haciendo el mismo examen.

El resultado publicado en la página web fue un rotundo "sigue intentando": frase que viene en muchas tapas de gaseosa.

Existen los luchadores incansables que siguen creyendo que pueden conseguir un cupo, presentando hasta cuatro veces el examen con tal de estudiar allí.

Para hacer un examen hay que esperar seis meses.

Los padres que notan el interés de los muchachos en el estudio, intentan buscar una solución a la desdicha y la encuentra en los famosos “pre-universitarios", los cuales preparan a los pelaos’, cuya educación básica fue promedio y su conocimiento no les alcanza para superar la prueba de admisión de la universidad.

Ese “Pre-U” cuesta medio milloncito.

¿No dizque, es una "universidad pública”? Pero bueno, aquellos estudiantes de los municipios aledaños a la ciudad son los que me gustaría que se favorezcan.

Aquí en la ciudad nosotros vivimos cómo millonarios viéndolo desde una perspectiva ilógica cómo aquellas personas, en adultez mediana, que siguen creyendo que en pleno 2018 se están formando en las tres (3) sedes de la famosa universidad, jóvenes íntegros y con ganas de salir adelante.

Mis compañeros "calladitos", esos que llegaban puntuales a clases, eran considerados "nerds".

O sea pendejos.

Claro, usted sabe que los pendejos son los que triunfan.

¿O cómo era? Sobre Las 21 Bóvedas en el centro de la ciudad amurallada, hay un plafón de baldosa roja, frente al colegio Los Salesianos.

Cartagenero que se respete lo conoce y debería haber ido alguna vez para inhalar el aire semipuro que allí llega o ver la puesta del sol a eso de las 5:30 pm un sábado o domingo con su familia y hacer un picnic para descontaminar el ambiente que los estudiantes de la UDC han creado. Parece ser más grave de lo que pensé.

Mejor dicho, el problema es más grave que la contaminación por parte de ECOPETROL a los ríos actualmente.

Y, hablando francamente, es decepcionante.

Pasé semanas investigando a estos millenials recién salidos de la pubertad, esos que usan “piercing” en la nariz, ombligo, ceja u oreja, recopilando información para lograr descifrar, sin que ellos sepan, qué es lo que en realidad sucede con la futura generación del país.

Los estudiantes de primaria y bachillerato "nerdz" que les hablé, son los que están causando disturbios en esa zona de la ciudad y en la sociedad, transformando la educación del siglo XXI en basura por seguir “la moda”.

Sus actos para llamar la atención representan el nivel de abandono fraternal y el uso de su educación para ser un estorbo a la sociedad.

Fumando y teniendo una personalidad "emo gótica" por sus atuendos, ellos se consideran "distintos", "hippies" o "drogadictos locos".

Esos son estudiantes y el futuro del país.

¿De quién estoy hablando? Se preguntarán.

--¿Pero cuál es todo este rollo? No lo entiendo--.

Me dijo mi jefe.

Estoy hablando de jóvenes entre los 17 y 23 años de edad, que viernes, sábados o domingos se citan en el parque Skate de Chambacu o Crespo y/o encima de Las Bovedas (piso rojo), sin mencionar las fiestas privadas en la casa del que dejen solo por una noche.

Me refiero a esos jóvenes que les han dicho a sus padres abiertamente que fuman "marihuanna y qué".

Estas personas son universitarios de 1ro a 3er semestre de distintas universidades, hasta de la propia Tecnológica de Bolívar.

Cómo me dijo un ingeniero profesor: "Las universidades son un negocio".

Estos jóvenes que cuentan con padres, están desperdiciando gran parte de su vida quedando en el ciclo vicioso de las drogas aprobadas.

Ellos consiguen marihuanna económica y accesible, también otras drogas como el "tusi" o "cocaína" y la consumen diariamente.

Incluso dentro de clases.

¿Es esto aceptable? ¿O los profesores no se dan cuenta el estado de los alumnos? Estos jóvenes tienen un ideal de vida un poco extraviado: están matriculados en una universidad pero no estudian cómo se debe, pasan en redes sociales y se reúnen para fumar, tomar y sentirse populares entre ellos mismos.

Sus publicaciones en Facebook demuestran su conocimiento mínimo y las niñas, de 16 años que se juntan con los de 22, necesitan, urgente, un abrazo de su padre que sea tan duradero que no las deje consumir más.

Por medio de sus publicaciones vulgarmente llamativas en redes, permiten que las personas accedan a su perfil y en su información personal, muestran, orgullosamente, la universidad donde actualmente estudian.

Decidí investigarlos y la gran mayoría son de la Universidad de Cartagena, pude encontrar la falencia que no se puede esconder: la calidad educativa de la universidad declinó.

Ya no es lo mismo.

Fue cómo el colegio INEM, o eso me dijo mi madre y varios adultos: el INEM era el mejor colegio de Cartagena.

Hace unas semanas salió una noticia que estudiantes se apuñalearon dentro de la institución.

¿Serán estos jóvenes los que sacarán a su familia adelante? En la siguiente columna diré como descubrir si su sobrino, nieto, hijo es uno de ellos. Por DANY A.C.

DUQUE daniielbby@gmail.com .


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