Opinion

Fecha de publicación: Martes, 03 de Abril de 2018 Hora: 08:46:55

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Finalizó la semana de reflexión donde los políticos analizaron que las encuestas son un lío, donde cada una dice una cosa distinta, todas se equivocan, y mientras haya intereses económicos y políticos están manipuladas, por ejemplo como se explica que antes de las elecciones regionales las encuestas para presidente daban como ganador a PETRO con un 40% y a DUQUE con 16% de la intensión del voto y pasada la jornada electoral aparece encabezando DUQUE con 46% seguido de PETRO con el 16% en menos de 15 días por eso escuchamos muchos comentario en la calle y entre los dirigentes políticos, que miran con aprensión cada encuesta que aparece y no saben a cuál de ellas deben creer o qué amenazante tendencia se oculta bajo los porcentajes de las mismas.

Algo hay de cierto en todo ello.


Las encuestas son un lío, sí; pero eso ocurre porque la forma de hacer política es un lío y nadie está preparado para este temporal.

Cada una de las campañas políticas contratan firmas encuestadoras para que manejen la intención del voto a su favor.

La confusión reinante proviene de la revolución en el sistema de partidos, donde nadie tiene en cuenta los métodos de estimación del voto o sea en la que nadie cuenta cómo se preparan las preguntas.

¿Todas se equivocan? Depende: las que más se equivocan son las que tienen pretensiones adivinatorias del futuro.


El error es pedir a las encuestas más de lo que pueden ofrecer.

¿Están manipuladas? Si se quiere sugerir que los datos se alteran maliciosamente o que alguien se los inventa yo diría que por lo general eso no se hace, pero hay mil formas de dejar satisfecho al cliente.

Recientemente hemos visto, cómo unos prestigiosos medios de comunicación nacional permitían que un candidato en cada entrevista se dedique no a mostrar su programa de gobierno sino a alertar a los oyentes para evitar que no entre el CASTROCHAVISMO a este país, necesita respiración asistida para recuperar la credibilidad ya que el único argumento que esgrime es que de votar por cierto candidato pondría a Colombia como VENEZUELA, pero no ponen el ejemplo, del bienestar económico, la libertad, la igualdad de oportunidades, el acceso a la salud y la educación, de países socialistas prósperos del mundo, como: Noruega, Suecia, Dinamarca, Nueva Zelanda, Suiza, Vietnam, Corea del Norte, China, Bolivia, Ecuador, etc., que gozan de amplias libertades, de una democracia efectiva, y practican una política social de tipo socialista.


No sigamos engañando al elector primario sembrándole miedo y terror sobre el votar por cierto candidato, cuando lo habitual es que las cosas se hagan porque se identifican con un proyecto político y no por la medición de las encuestas.

Colombia debe cambiar radicalmente la normativa de encuestas electorales.

El sistema actual es un atentado contra la libertad de expresión; lo cual significa que yo, en mi medio de comunicación, puedo publicar lo que quiera, sea verdad o mentira (con el límite del derecho al honor y la intimidad de las personas y otras limitaciones menores).


Si yo mañana quiero colgar en los periódicos donde escribo, que he realizado una encuesta y que me sale que el 59% de los encuestados quieren votar por Perico de los Palotes, ¿qué razón ha de tener el legislador para cercenar mi derecho fundamental a hacerlo? El derecho a la libertad de expresión NO es el derecho a decir la verdad.

Es el derecho a decir lo que quiera, algo muy diferente.

De igual manera que es el derecho a no publicar lo que quiera -incluidos artículos y difusión radial no solicitados, o comentarios- sin tener que dar explicación alguna.


Las encuestas son y serán manipuladas, porque: el sistema actual solo beneficia a las élites políticas y económicas, el que paga encabeza, el que no tiene ni aparece y si los encuestadores pertenecen o están alineados con un candidato por supuesto es el paternalismo condescendiente que solo esconde la hipócrita defensa de las ventajas de los que pagan sus propias encuestas.

A todo esto podríamos decir que existen tres tipos de mentiras: las pequeñas mentiras, las grandes mentiras y los sondeos electorales manipulados.

Por eso existe, Guerra psicológica en las encuestas.


Por: William Hundelshauseen Carretero Presidente Nacional APIC wihunca@hotmail.com .


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