Opinion

Fecha de publicación: Miercoles, 08 de Agosto de 2018 Hora: 08:49:18

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Columna de Opinión
Por HUMBERTO MERCADO PEREZ
humbertomercado@frenteafrente.info

Como dijo el presidente del Senado durante la posesión del presidente Iván Duque, todos los colombianos somos conscientes que en el 2010, cuando Álvaro Uribe entregó su mandato de 8 años, no nos dejó un paraíso, NO, ni más faltaba, pero lo que también es igualmente cierto y seguro es que luego de 8 años recibimos de Juan Manuel Santos, un país descuadernado, con un alto grado de retroceso en materia de seguridad; recibimos un falso paraíso que defienden los ilusos o ciegos santistas que nunca vieron más allá de los ojos de Santos.


El país se encuentra hoy inmerso en una nueva guerra que a la fecha deja más de 300 dirigentes cívicos y comunales asesinados, solamente en los 2 últimos años, regresaron los crímenes a uniformados de la Fuerza Pública, reaparecieron los secuestros, y creció la extorsión, la cual aumentó solo en el año 2017, en el 295%, frente al año 2010, las voladuras de oleoductos han crecido los últimos cuatro años el 104%, el hurto a personas aumentó el 186% y los delitos sexuales se incrementaron en un 319%.


Hoy los colombianos recibimos del señor Juan Manuel Santos un país con un crecimiento exponencial de organizaciones criminales como el ELN, el EPL, las disfrazadas disidencias de las FARC, que no son otra cosa que las mismas FARC de siempre con las armas, los cultivos de coca, los laboratorios y las rutas de narcotráfico que nunca entregaron; y las llamadas bandas criminales o BACRIM , que pretenden ampararse políticamente, y que son simplemente grupos terroristas que se financian con el narcotráfico y la minería criminal.


Acudiendo a las interesantes cifras expresadas por el criticado e injuriado presidente del Congreso Ernesto Macías por atreverse a mirar el espejo retrovisor, hoy heredamos de Santos, un país con una deuda pública del Gobierno Central superior a 440 billones de pesos, es decir, más del 45% del producto interno bruto PIB y una deuda del sector público no financiero que aumentó del 43% del PIB en 2010 al 56% en 2017, es decir 13 puntos porcentuales, una cifra alarmante y preocupante, sobre todo si se tiene en cuenta que tuvimos un gobierno laxo que comprometió 93 billones de pesos en vigencias futuras por los próximos 30 años hasta el 2048
Heredamos un país del señor Santos con un gobierno que asumió el compromiso de 130 billones de pesos, sin existir los recursos, para financiar los Acuerdos de La Habana, durante los próximos 15 años, saliendo todo ello del bolsillo de los colombianos, solo para satisfacer la vanidad y el ego personal del gobernante saliente, y si a ello le agregamos que tenemos un empleo debilitado en el marco de una tasa de informalidad del 48%.


Sin embargo, decir todas esas cifras, provocó la ira de los grandes medios de comunicación, que solo representan el gran monopolio capitalista de las frecuencias radioeléctricas, donde hay una gran brecha económica entre los directores y los periodistas rasos.


Cada día que pasa la situación en el sector salud es más caótica, y mientras los gerentes de las EPS y las IPS se enriquecen muy rápidamente, el personal médico, paramédico y auxiliares viven con salarios de miseria y el sector afronta una situación crítica ya que el déficit actual llega a 11 billones de pesos mientras hay más de 136 hospitales públicos en riesgo financiero alto, algunos de los cuales prefieren cerrar sus puertas y suspender algunos servicios no rentables.


Miramos la triste realidad y hay que aceptarla porque no hay de otra, donde salimos de un gobierno que se caracterizó por malgastar los dineros oficiales, el cual, además entrega luego de 8 años n un crecimiento desmesurado de la burocracia con 83 mil 600 nuevos cargos y 27 nuevas entidades en el estado, con un sector agropecuario padeciendo la más grave crisis de su historia; durante el gobierno del Expresidente Santos se firmaron cantidad de actas de compromiso con los agricultores, pero no se les cumplió, dejando una deuda enorme con el campo colombiano ya que la disminución en el presupuesto oficial para el Sector Agropecuario, ha sido superior al 33% en los últimos 4 años.


Finalmente hay que destacar, y eso es una papa caliente que nadie quiere tocar, en un país, con el deshonroso record de ser el primer productor de coca del mundo, con más de 210 mil hectáreas sembradas y una producción de 921 mil toneladas de cocaína, de las cuales el expresidente santos en los últimos meses de su gobierno se expresó cínicamente de que la culpa era de los consumidores en Estados Unidos por haber aumentado su consumo, ante la incapacidad o complicidad del estado colombiano para combatir el cultivo y el tráfico a mayor y menos escala, hasta el punto que los grandes carteles mexicanos y de otros países ya han instalado sus bases de operaciones en nuestro territorio patrio.


Esta es apenas una pequeña semblanza del falso paraíso que recibimos de Juan Manuel Santos luego de 8 años de gobierno.


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