Generales

Fecha de publicación: Miercoles, 25 de Noviembre de 2020 Hora: 08:09:27

Multimedia

 

Fedesarrollo y ANIF, centros de pensamiento especializados en estudios económicos, se pronunciaron oficialmente acerca de una polémica que viene creciendo por las diferencias entre los gremios empresariales y las centrales sindicales: el salario mínimo para 2021, después de un año de crisis.

Según la institución este aumento debe estar entre el 2% y el 2,5%.

Esto quiere decir que del salario mínimo del año anterior, de 877.803 pesos, solo se aumentaría entre los 17.556 pesos y 21.945 pesos, y
 con esta propuesta, el salario mínimo se aproximaría a los 899.759 pesos en 2021, sin contar el auxilio de transporte.

La Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo, Fedesarrollo, se pronunció acerca de lo que considera prudente subir del salario mínimo.

En esta oportunidad, por la crisis económica desatada por el COVID-19 que resultó en la primera recesión en 20 años, el centro de estudios propone un alza mucho menor que la del año anterior.

Según Luis Fernando Mejía, director de esta entidad, un aumento mayor al planteado resultaría en una dificultad para la recuperación económica del país, que tendrá lugar el próximo año.

Además, tendría impacto directo en la capacidad de las empresas de generar más empleos, recuperando los perdidos durante el confinamiento estricto en pandemia.

Históricamente, la discusión del salario mínimo ha terminado atrapada en dos indicadores: inflación y productividad.

Muchas podrán ser las discusiones, pero finalmente la decisión se toma sobre ellos.

El aumento al final, con acuerdo o sin él, sigue el mismo patrón: inflación más unos puntos por productividad.

Los otros componentes que atrapan el debate son la discusión técnica y política; de allí que las altas dosis técnicas sirven para justificar posturas políticas dentro de una mesa que aspira llegar a la concertación, por eso vale la pena invitar a la Comisión a dar discusiones que posibiliten avanzar hacia nuevos marcos metodológicos, que renueven el debate e inviten a encontrar puntos de discusión menos etéreos; Un hecho cierto y demostrado por la OIT, es que la productividad se desacopló de los salarios, y  hoy crece más rápido la primera, que los segundos.

 

Pensando en la discusión del salario mínimo, valdría la pena reflexionar sobre lo siguiente: ¿Cuál es el efecto sobre la inversión, demanda laboral y salarios ante pagos a proveedores más rápidos? ¿Cuál es el impacto de este shock en flujos de caja, planes de inversión, rentabilidades y empleo? ¿Ya se tienen estas cifras? ¿Cuántos empleos están enterrados en estos encadenamientos improductivos? ¿Cuál será el resultado económico de un ajuste de plazos junto a una política de modernización productiva, que tenga como marco de referencia el cambio climático y el trabajo decente? ¿Qué correlación hay entre plazos, demanda laboral y salarios?

 

 

La discusión para definir cuál será el aumento del salario mínimo en 2021, que deberá iniciar en las próximas semanas, tendrá este año unos ingredientes adicionales que la harán mucho más compleja: entre ellos, una contracción económica que se calcula podría estar entre el 6 o el 8% y una cifra de desempleo, que en septiembre fue de 15,8%, según el DANE.

.

  • Patrocinador
  • Compartir :


Contactar a Desarrolladores

¿Quieres aparecer en la publicidad!?

patrocinadores