Generales

Fecha de publicación: Miercoles, 26 de Junio de 2024 Hora: 08:59:25

Multimedia

 

 

Por: LUIS GUILLERMO ECHEVERRI VÉLEZ
Caballero Rejoneador de toros


En un acto de barbarie, odio, resentimiento y profunda ignorancia, liderado por el atormentado narco libretista, quienes hoy le imponen a nuestra sociedad la violencia propia de la “narco-cultura” que ellos mismos han contribuido a crear, derribaron la estatua que representa la heroica gesta del Maestro Cesar Rincón en la plaza de toros de Duitama.

 


César Rincón nació torero y morirá torero; el maestro es un hombre y un ser humano virtuoso que jamás le ha hecho mal a nadie y sólo le ha agregado alegrías, emociones, cultura y gloria al nombre de Colombia por todo el mundo, como lo hicieron Botero, García Márquez, Cochise y todos los demás profesionales de talla mundial que ha parido nuestra tierra.

 


César viene del origen más humilde y necesitado de la más profunda Bogotá, es el producto del sacrificio y el trabajo de toda una familia; pasó una infancia llena de angustias y necesidades, perdió a su madre y su hermana en el incendio de la casa humilde donde vivían, mientras  su padre se ganaba la vida como fotógrafo taurino; y en medio de todas esas dificultades de niño, soñó con la gloria de ser torero y triunfar.

 


Recuerdo que empezamos al tiempo en la profesión; Lo conozco, lo admiro, lo estimo y respeto; por eso  se merece todo lo que se ha ganado a pulso, lo que se le ha reconocido, y mucho más.

 

 

Con sacrificio hizo una carrera de novillero y matador de toros sufrida con las limitaciones que el toro impone, pero él siempre llevó por dentro una profunda determinación de vencer la adversidad y alcanzar la gloria, que desborda todo lo imaginable.

 


Y fue a cuenta de esfuerzo y superación, que la vida y el toro le dieron una oportunidad ante la cual no dudó, porfió y brotó de su alma un rio de oficio y torería al que los tiempos de su destino premiaron, encendiendo un chispazo de artería en el centro del coso de Madrid, que lo llevó a colocarse en el lugar prohibido a los humanos, donde sólo se paran los grandes.

 


Siendo extranjero hizo algo tan inconmensurable como convertirse en la figura de Madrid, y allí donde a muy pocos se les contagia ese duende torero que vive escondido en su arena, César iluminado, se llenó de torería, superó todo lo acontecido en su vida y se transformó en uno de los pocos toreros de época que de verdad mandaron en Las Ventas, en los toros y en la tauromaquia.

 


Y es que, en toda la historia del toreo, la hazaña de Cesar Rincón es única: tras cuatro lidias a cuatro bravos y nobles toros, salió cuatro veces por la puerta grande de la exigente capital del toreo, en un mismo año; algo que ni los más grandes de todos los tiempos lograron conquistar; una hazaña reservada sólo para él por dos velitas que están en el cielo.

 


Hay seres que llegan al mundo para conquistar la gloria y marcar un camino con grandeza, que vivirá eternamente entre los recuerdos más sentidos de los demás, y es que  son los pocos valientes que vencen por mérito propio, sin engaño ni mentira, como el Maestro Rincón.

 


Desgraciadamente en la vida también existen seres, infelices y miserables llenos de envidia que sólo pueden hacerse notorios engañando y haciendo el mal a los demás; seres mezquinos que jamás comprenderán toda la infinidad de cultura que emana de la tauromaquia y de esa liturgia de la representación más vivida de la vida y de la muerte a la que estamos abocados todos; seres ajenos a la dimensión artística del toreo, pues nunca estará al alcance de su ignorancia, debido a su infinito resentimiento y a la violencia que representa su cobardía.


A un torero podrán quitarle la vida o una estatua, pero jamás podrán quitarle la gloria.

 

.

  • Patrocinador
  • Compartir :


Contactar a Desarrolladores

¿Quieres aparecer en la publicidad!?

patrocinadores