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A este portal informativo llegaron el día anterior, varias denuncias de padres de familia y ciudadanos de bien del barrio Olaya Herrera, sobre el descarado y abierto tráfico sexual donde según los informes, niñas entre los doce (12) y quince (15) años de edad llegan noche tras noche al parque central de Olaya Herrera ubicado frente a la subestación o cuartelillo de Policía ampliamente conocido y son utilizadas por adultos para el fomento de la prostitución.
El dantesco hecho se registra en el sitio conocido como la Y que va hacia el trece de junio y Olaya, diagonal al Hospital o puesto de salud, al lado del cuartelillo o estación central de Olaya, según la denuncia.
La información suministrada FRENTE A FRENTE, señala que desde las 7 de la noche y por espacio de unas 3 horas, llegan y permanecen en el parque unas 6 u 8 niñas con edades que oscilan entre los 12 y los 15 años que luego son inducidas por hombres adultos como se nota en las fotografías tomadas a distancia con un celular por temor a ser agredidos por los responsables, los cuales les dan a estas niñas dos mil pesos para que les practiquen sexo oral y cinco mil para que se dejen penetrar, utilizando los árboles del parque y el follaje de la cancha de microfútbol para esconderse o camuflarse mientras cometen sus aberrantes actos con las niñas.
Este hecho ocurre noche tras noche sin importar si es día de semana o fin de semana, esto ocurre frente a las barbas de la misma Policía Nacional a lo cual hacemos un llamado a las autoridades de infancia y adolescencia, Bienestar Familiar lo mismo que a la Comisaría de Familia de Chiquinquirá para que realicen con personal de agentes encubiertos las labores de inteligencia y descubran esta práctica aberrante en dicho sitio, restableciendo así los derechos fundamentales de estas menores; en este caso la cuestión en solo de voluntades en las partes y hacer algo de inteligencia cuando se quiere.
Lo más grave de la denuncia, es que esa situación es conocida por los familiares de las niñas, quienes lo permiten tranquilamente, y en muchas ocasiones hasta hacen el acompañamiento para cobrar las tarifas a los depredadores sexuales que allí acuden.
Como se sabe, la descomposición del tejido social en toda Olaya herrera es palpable, como ya ocurrió en situaciones parecidas donde los mismos padres le suministran alcohol a sus hijas y niños menores para que se emborrachen.
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