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Con atraso de 3 horas por conexión aérea desde la Guajira, el candidato de Colombia Humana y Pacto histórico GUSTAVO PETRO URREGO, llenó de punta a punta la plaza de Turbaco, donde a pesar de la larga espera los turbaqueros se mantuvieron firmes esperando a su candidato.
Gustavo Petro dijo a los turbaqueros que hay dos maneras políticas en este momento electoral de propuestas, una, la de cambiar a Colombia y la otra, que insiste en mantener lo que tenemos, lo cual es un proceso de destrucción, prácticamente, proponen un suicidio.
Señaló que la situación económica de Colombia es de miseria, en medio de un país que es rico para producir vida; Pero pobre en su espiritualidad.
El ejercicio actual del poder es corrupto, han construido un sistema o régimen de la corrupción.
Que para mantenerse tiene que matar.
Corrupción y muerte van de la mano; Ese régimen de la corrupción es seguir entregando el poder político a los delincuentes, por eso se roban los recursos públicos para la salud, educación, la infraestructura, Etc.
Hay que transformar este pueblo en un rebaño de la vida y no ese que llevan al matadero los corruptos, esos mismos que compran al pobre con su voto; lo cual mata al colombiano en ese régimen de la corrupción.
Quienes representan ese poder político delincuente no proponen soluciones a los problemas.
CARTAGENA REPITIÓ EL TAQUILLAZO
Más de siete personas de cada diez no comen tres veces al día; Con ese dato estadístico que dan la FAO y el mismo DANE, Gustavo Petro Urrego inició su discurso en la manifestación de plaza pública en Cartagena, donde asistieron a más de siete mil personas al parqueadero del Coliseo de Combate.
Enfatizó que el hambre se apoderó del barrio popular y casi toda la ciudad, colocando a Cartagena y Barranquilla como las primeras capitales del hambre en Colombia; El hambre comienza en el hogar de la mujer sola y su familia, sobre todo porque fueron las primeras en perder el trabajo en la pandemia; una clara demostración de la desigualdad entre el hombre y la mujer; Así lo puntualizó para desgarrar esa realidad que a la sociedad le cuesta mucho entender.
Esa situación es en toda Colombia, así lo acentúo Gustavo Petro al señalar que hoy somos un país del hambre, aunque paradójicamente, los supermercados están llenos de alimentos importados, y por el aumento del dólar que pasó de dos mil a cuatro mil pesos en menos de dos años, la comida está por las nubes.
Cada dólar importado encarece todo, y la comida no es la excepción, por eso, las estanterías de las tiendas y grandes almacenes de superficies tienen comida, pero no, quien las compre; no hay dinero colombiano para adquirir alimentos importados, ni los insumos para producirlo en Colombia
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