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Fecha de publicación: Domingo, 08 de Mayo de 2022 Hora: 07:29:51

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Madre adolescente- Empleada doméstica- Activista- ¿Vicepresidenta?

El periódico más influyente de Estados Unidos, decidió publicar el sábado anterior, un artículo dedicado a resaltar el perfil de FRANCIA MARQUEZ, la candidata a la vicepresidencia de Petro.

Francia Márquez podría ser la primera vicepresidenta negra de Colombia, su candidatura ha impulsado la discusión sobre la raza y las clases sociales de una manera que rara vez se ve en la política nacional.

En las calles de Cali, cuna de la cultura y las protestas colombianas, una multitud se extendía por cuadras, enarbolando banderas blancas y luciendo camisetas con la consigna: “¡el pueblo no se rinde!”.

En medio de la multitud se encontraba un famoso cantante, un importante senador, un conocido periodista, un niño rapero y un grupo de dignatarios locales; pero la verdadera celebridad estaba a punto de tomar el escenario.

“¡Te queremos, Francia!”, gritaban cientos de personas.

Francia Márquez, 40 años, antigua empleada doméstica, principal contendiente a la vicepresidencia de Colombia, se dirigió a la multitud, micrófono en mano.

 

Por primera vez en la historia de Colombia, una mujer negra está cerca de la cima del poder ejecutivo.

 

Con una blusa estampada en azul y naranja que rendía homenaje al estilo afrocolombiano, hizo un llamado a los pueblos marginados del país —indígenas, negros, rurales— para que se unieran; atacó a las élites que “han condenado a nuestra gente a la miseria, al hambre, a la desolación”, y evocó el movimiento Black Lives Matter llamando a sus seguidores a romper “el racismo estructural que no nos ha permitido respirar en este país y que nos ha mantenido con la rodilla en el cuello”.

 

“¡Llegó el momento de ir de la resistencia al poder!”, gritó ante la multitud.

Luego invocó la más colombiana de las frases, mientras la multitud estallaba en vítores: “¡Que viva la berraquera, carajo!”.

En cuestión de meses, Márquez, una activista ambiental del Cauca, un departamento montañoso en el suroeste de Colombia, se transformó en un fenómeno nacional, movilizando décadas de frustraciones de los votantes para ganar el tercer lugar en las primarias presidenciales de marzo; eso hizo que el candidato que lidera las encuestas del país, Gustavo Petro, la nombrara como su compañera de fórmula para las elecciones de este mes.

 

En la campaña electoral, el análisis persistente, franco y mordaz de Márquez sobre las disparidades sociales en la sociedad colombiana ha impulsado una discusión sobre la raza y las clases sociales de una manera que rara vez se ve en los círculos políticos más poderosos del país.

 

“Estos temas que son estructurantes, muchas de nuestras sociedades los niegan o los tratan como temas menores”, dijo Santiago Arboleda, profesor de historia afrocolombiana en la Universidad Andina Simón Bolívar.

“Hoy están en primer plano”.

 

El ascenso de Márquez es significativo no solo porque ella es negra en una nación donde los afrocolombianos suelen ser objeto de insultos y trato racistas, sino porque tiene orígenes humildes en un país donde la clase económica a menudo define el lugar de una persona en la sociedad; La mayoría de los expresidentes recientes se educaron en el extranjero y están relacionados con las familias poderosas y las personalidades influyentes del país.

 

 

A pesar de los avances económicos en las últimas décadas, Colombia sigue siendo muy desigual, una tendencia que ha empeorado en medio de la pandemia, siendo las comunidades negras, indígenas y rurales las más rezagadas.

En total, el 40 por ciento del país vive en la total pobreza.

Márquez dijo que decidió postularse para el cargo “porque hemos tenido gobiernos a espaldas de la gente y de la justicia y de la paz”, y “Si ellos hubieran hecho un buen gobierno, yo no estaría aquí”, dijo sobre la clase política.

 

Para un segmento de los colombianos que claman por un cambio y por una representación más diversa, Márquez es su defensora; La pregunta es si el resto del país está preparado para ella.

 

Sus críticos más generosos la han calificado de divisiva, y han dicho que forma parte de una coalición de izquierda que busca destruir, en lugar de construir sobre, las normas del pasado.

“Ella está en la polarización de este país.

Nosotros hacemos parte del cambio, pero del centro”, dijo Érika Ibargüen, una contadora afrocolombiana que recientemente se postuló para el Congreso como parte de una coalición centrista.

Nunca ha ocupado un cargo político, y Sergio Guzmán, director de la consultora Colombia Risk Analysis, dijo que “hay muchos interrogantes sobre si Francia sería capaz de ser comandante y jefe, si manejaría la política económica, o la política exterior, de manera que diera continuidad al país”.

 

Sus opositores más extremos han apuntado directamente a ella con clichés racistas, y critican su clase y legitimidad política, expresando sentimientos que continúan impregnando y afectando a diversos sectores de la sociedad colombiana.

 

En las últimas semanas, una reconocida cantante y presentadora de televisión colombiana la llamó King Kong; una popular senadora de derecha sugirió que debería ser “coherente” y cambiar su nombre porque Francia “fue imperio colonizador esclavista”; y el presidente del Senado  la definió como la candidata del Ejército de Liberación Nacional, un violento grupo rebelde que dice defender a los pobres.

 

Márquez creció durmiendo en un piso de tierra en la comunidad de La Toma, cerca de la costa pacífica de Colombia, en una región azotada por la violencia relacionada con el largo conflicto interno del país.

Quedó embarazada a los 16 años y se fue a trabajar a las minas de oro locales para mantener a su hijo, luego buscó trabajo como empleada doméstica interna; su madre, una partera, estaba sola cuando la dio a luz, dijo Márquez en una entrevista, porque no había nadie más en casa.

 

En 2014 llamó la atención nacional cuando lideró una marcha de 640 kilómetros desde el Cauca hasta Bogotá, exigiendo que el gobierno detuviera a los mineros ilegales que habían invadido su comunidad con retroexcavadoras.

La marcha terminó con un plantón en el Ministerio del Interior y un acuerdo con el gobierno.

Por su trabajo, Márquez ganó el Premio Ambiental Goldman, a veces llamado el “Nobel ambiental”.

Las elecciones presidenciales de Colombia se celebrarán el 29 de mayo y llegan en un punto crítico de inflexión en el país.

Durante generaciones, la política nacional ha sido impulsada por la oposición a una brutal insurgencia izquierdista, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Hasta ahora, Petro, exalcalde de Bogotá y exintegrante de un grupo rebelde llamado M-19, lidera las encuestas frente a Federico Gutiérrez, exalcalde de Medellín que representa a una coalición de derecha.

Petro ha incomodado a la derecha y a diversos sectores del centro con sus propuestas para detener la exploración petrolera y transformar el sistema de pensiones, al mismo tiempo ha sido criticado por sus antiguos aliados, algunos de los cuales dicen que es un administrador incapaz.

Si Petro gana, Márquez seguramente intentará empujarlo hacia una plataforma más feminista, y en ocasiones ha criticado abiertamente su historial en los temas de mujeres.

 

 

 

 

 

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