Opinion

Fecha de publicación: Lunes, 26 de Agosto de 2024 Hora: 08:35:54

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LA PRESENTE COLUMNA NO REFLEJA EL PENSAMIENTO GENERAL DE ESTE PORTAL DE NOTICIAS,  SON CONCEPTOS NETAMENTE PERSONALES DEL ESCRITOR

 

Por VICTOR ESQUIVIA POLO

 

Se ha dicho que la verdadera riqueza de las naciones está en su gente y que el objetivo básico del desarrollo, es crear un ambiente propicio para que los seres humanos disfruten de una vida prolongada, saludable y recreativa.

 

A escasos ocho meses de haber transcurrido el mandato del alcalde de los cartageneros, nadie puede negar que su ritmo de trabajo y las decisiones tomadas han resultado de mucho aprecio, solo basta hacer un recorrido por la ciudad y auscultar el numero de vías y andenes intervenidos incluyendo el centro de la ciudad, la avenida Santander, la avenida “Venao Flórez” entre tantas otras y podría extenderme en cuanto a muchos más aciertos y propósitos que se vislumbran a corto y mediano plazo, no obstante, me vería obligado a alejarme del contexto central de esta columna.

 

Y es que en medio de los retos y aciertos del  alcalde, hay un tema que está prohibido obviar: “La indiscriminada toma de la ciudad por parte del mototaxismo” no es desacertado reconocer que ese tema se volvió tabú para los anteriores alcaldes y concejales, todos se hicieron los ciegos, sordos y mudos ante los desatinos y arbitrariedades cometidas por la gran mayoría de prestadores del singular servicio al que muchos llaman “un mal necesario”, paradójicamente las zonas peatonales se han convertido en un peligro para el peatón porque estas son invadidas por los mototaxis; ya los ancianos y los niños suelen apartarse al  paso de las motos y al tiempo parecen hacer una venia para cederles el camino pues ellas son usadas como estación y como tránsito, las cebras no se ven despejadas ante un semáforo en verde para el peatón, las motos se estacionan sobre ellas, el carril de transcaribe ya no es exclusivo para sus buses, ahora muchos mototaxis compiten con los articulados, la contaminación auditiva que ocasionan con los pitos se volvió frecuente, el pico y placa no parece existir para la mayoría de ellos.

 

Ciertamente son muchos los buenos ciudadanos que a través de esa modalidad prestan un buen servicio llevando el sustento diario a sus hogares, pero es hora que se tome el toro por los cuernos y se empiece a meter en cintura a esa gran mayoría de infractores que viola las normas y deja mal parado al funcionario que está obligado a promulgar un sano desarrollo y un ambiente propicio los ciudadanos

            

 

 

 

 

 

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