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LA PRESENTE COLUMNA NO REFLEJA EL PENSAMIENTO GENERAL DE ESTE PORTAL DE NOTICIAS, SON CONCEPTOS NETAMENTE PERSONALES DEL ESCRITOR
Por: SAMUEL MORALES TURIZO.
Para el 2050, según estima Naciones Unidas, la población mundial será aproximadamente 10.000 millones de personas y el 70 por ciento vivirá en las ciudades, especialmente en las más biodiversas del planeta; este crecimiento demográfico traerá consecuencias graves para la biodiversidad, afectando los alimentos, el turismo, la regulación del clima y la calidad del aire.
Las ciudades continúan expandiéndose con una velocidad impresionante, las malas decisiones de planificación urbana podrían aumentar la presión sobre los ecosistemas vulnerables y estratégicos; el futuro de las ciudades estará en las periferias o alrededores, porque es allí donde la naturaleza y la cultura están en desacuerdo y es allí donde la salud ambiental a largo plazo de una ciudad estará determinada en gran medida.
Prosiguiendo con las ciudades del futuro, esta iniciativa tiene logros significativos encaminados en proteger a los habitantes de las urbes del mañana: deben ser lugares productivos, inclusivas, receptoras, multiculturales y diseñadas por y para la gente, entendiendo que las personas deben ser el centro de la planeación e intervención urbana.
Hay que superar esa idea de que las ciudades son solo una amenaza para los ecosistemas, cuando lo que tenemos que mirar son las oportunidades: estas ciudades del futuro deben ser verdes, es decir creando bosques urbanos para que nos ayuden a tener mejor clima y a reducir la contaminación.
Además tener espacios de recreación pasiva, edificar viviendas ecológicas con menos ruido, menos polvo y residuos, menos impacto ambiental, la conservación y protección del agua, incrementar la educación ambiental, disminuir el consumo energético y conectar otros sistemas estratégicos, tal como lo hacen ciudades como París, Londres y Berlín.
Actualmente existen dos ciudades modelos que todos debemos emular: Singapur, más del 65 por ciento del área total de la Isla esta tupida con vegetación ya sea por cubiertas verdes o grandes extensiones de parques, disminuyendo los calores intensos.
La otra ciudad es Curitiba, que tiene 52 árboles sembrados por persona; por este motivo la Unesco aboga por la adopción de las llamadas Soluciones Basadas en la Naturaleza, un concepto que apunta a la promoción de una “infraestructura verde”, oponiéndose a la urbanizaciones de cemento.
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